Una crisis con encantos secretos

El momento, que lo llaman de Crisis, si se piensa exento de formatos rutinarios, abre inesperadas oportunidades para elegir nuestro futuro.

Oportunidades para saltos profesionales, oportunidades para nuevos negocios, oportunidades políticas, oportunidades para rehacer geografías dentro y fuera de nosotros y oportunidades para sorprendernos con quien realmente somos.

Atraer o persuadir empresas para que respondan estratégicamente a la retracción de los mercados es un reto global que aquí crece de bulto por un problema de comunicación. Este a su turno se alimenta en el sistema ideológico de la cultura.

Destaquemos una singularidad en la situación brasileña: la posibilidad de que empresas aquí situadas, al explotar la perplejidad global, descubran nuevos huecos y negocios. Generar productos, reformular conceptos y operaciones, lanzar nuevas necesidades o modas, reconceptuar negocios y acuerdos de cooperación, crear nuevas redes, etcétera. Pero ¿ por qué no se aborda esa posibilidad? ¿ Por qué los medios de comunicación no abren espacio para ese pensar exploratorio?

Prospeccionar oportunidades transformadoras solamente exige una manera especial de pensar.

Esa manera, específica para los momentos de crisis, puede ser resumida como repensar estratégicamente. Innovar productos y conceptos viene después. No estamos despreciando el papel de la innovación, a la que nos hemos dedicado tanto. Es que, en el contexto de una crisis, se corre el peligro de innovar hacia una estrategia pasada.

En la crisis, urgente es rehacer la estrategia porque, debido a los hábitos mentales, el riesgo es caer en la rutina de "hacer la cosa correcta", cualquier cosa que era correcta.

Todos queriendo "hacer la cosa correcta"

Los empresarios están haciendo recortes en personal para disminuir los costos ante la amenaza — a esta altura, más que amenaza — de retracción del mercado. Normalmente, esas empresas están haciendo "la cosa correcta". Ya el gobierno federal está acelerando las inversiones públicas y, al mismo tiempo, bombeando dinero para facilitar el crédito. También son "cosas correctas".

Sin embargo no hay noticia de empresas que estén metamorfoseándose ni excavando el escenario para ubicar nuevos negocios y oportunidades. Esto sería estrategia.

Tampoco hay noticia de que el Gobierno esté instrumentando cualquiera de sus órganos y agencias para facilitar a las empresas un método de repensar que las lleve a inventar oportunidades en esa Crisis. Lo que falta es la estrategia de innovar empresas mediante el pensar estratégico. Lo que falta es enamorarse de la Crisis y conocer sus secretos.

Ese noviazgo pide simplemente que se recurra a la metodología del Repensar Transformador.

<< Volver