Metodología del RePensar Transformador

"Aún no hemos nacido
Aún no estamos en el mundo
Las cosas aún no están hechas
La razón de ser aún no ha sido encontrada."

Antonin Artaud

La metodología del pensar transformador es la movilización progresiva, integrada y armoniosa del pensar crítico, del proceso creativo y del pensar estratégico.

El decisor comienza esa movilización ya al plantearse el reto, que es "aquel momento en que el contemplar pasivo de la situación se transforma en el primer acto de la voluntad para intervenir en la realidad".

Al procesar el escenario y a seguir el desafío estratégico, el decisor (individual o grupal) adopta las actitudes de la divergencia con el máximo rigor. No se conversa, no valen ni las opiniones ni las maneras de ver habituales, no cabe contar ejemplos ni invocar teorías. Podríamos adjetivar esa actitud como inocente y radical. La inteligencia trabaja con la mirada inocente y no con la memoria.

El quid del pensar transformador es la "gimnasia de alargamiento del pensar mediante la alternancia de las actitudes de divergencia y convergencia".

Las ganancias que la práctica de esa "gimnasia" ha proporcionado parecen no tener límites. Por ejemplo, esa práctica ha generado competencias durables, esto es, habilidades que transbordan de los formateos.

Expliquemos mejor. Un alto ejecutivo (o un investigador científico) hace cursos diseñados para tratar con situaciones especiales o complejas. Si algo cambia en el contexto o surge un cuadro que se escapa al formato previsto, es como si su aprendizaje se hubiera quedado inútil en todo o en parte. La metodología del pensar transformador, sin embargo, proporciona a su practicante un conjunto de habilidades que le permiten salir del "pensar que espera respuestas" (o de la perplejidad) y moverse a enfrentar tales "situaciones y desafíos insólitos".

En los cursos del Pensar Transformador el participante es crecientemente encorajado a desapegarse de las convicciones al practicar la autoprospección y la descubierta. Permítenos citar a un profeta del pensar autónomo: "Las convicciones son enemigos más poderosos que las mentiras" (Friedrich Nietzsche).

Es imposible expansionar el pensar cuando la mente está anclada en opiniones intocables. Por eso, los estrategas clásicos &mdash. militares, fíjate bien — se quedaban horas haciendo anotaciones en silencio, alrededor del escenario montado. Sólo ese aprendizaje sencillo, o su equivalente metodológico para nuestra época, ha proporcionado un salto cualitativo sorprendente a los que participan de nuestros cursos.

"— ¿Y si la persona no tiene la serenidad suficiente?"

Tiene, normalmente la tiene. Es una cuestión de cambiar la autosuficiencia aparente por la alegría de descubrir sus saberes no-prospeccionados.

"— ¿Cómo esa calidad del pensar funciona ante una crisis?"

Primero, le confiere a la persona la flexibilidad estratégica de que carece para tratar con crisis y otros "insolubles". En la base está aquella aptitud conquistada, que llamamos de nueva mirada.

Segundo, al volver al decisor alerta — o escrutador en actitud de divergencia — para las "normalidades" y "momentos áureos", lo habilita a prevenir las tales alteraciones de curso a las quales llamamos de crisis.

En otras palabras, al ganar maestría en el repensar transformador, el gestor se vuelve más alerta para prevenir crisis en gestación oculta y más capacitado a administrar crisis que ya se hayan exteriorizado. Todo gracias a aquella expansión en los procedimientos del pensar.

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